Carrera y Proyectos

BIOGRAFÍA

Al terminar la guerra, Argenta inició sus conciertos de la mano del empresario Julián Uceda. El 30 de noviembre de 1939, acepta el puesto de pianista que le ofrece el maestro Jacinto Guerrero en el Teatro Coliseum de Madrid. Tiene que tocar junto con una pequeña orquesta y otro pianista (su buen amigo Jesús García Leoz) para acompañar revistas a la americana, que se pasan ahora en ese teatro de la Gran Vía Madrileña.

Un día le llega la oportunidad de interpretar música clásica aunque sea otra vez en función de acompañante. Le ofrecen un concierto con su entrañable amigo Hernández Asiaín en Oviedo, y Argenta acepta encantado. Cuando se acerca la fecha la agencia Daniel le avisa de que, por enfermedad de Hernández Asiaín, se tiene que suspender el concierto. Argenta propone tocar él solo y en la agencia le indican que todo depende del presidente de la Sociedad Filarmónica de Oviedo.

Argenta acuerda ir personalmente el día 29 de noviembre, pero tiene que atrasar su salida unas horas porque el nacimiento de su hijo (que esperaban para un mes más tarde) se adelanta. Nace un niño, Enrique, en condiciones muy delicadas.

Parte en tren esa misma noche para Oviedo. Logra convencer al presidente de la Filarmónica, y el 30 de noviembre da el recital con un nivel interpretativo excelente, que asombra al público y a la crítica. En el intermedio del concierto recibe un telegrama con la noticia del fallecimiento de su hijo recién nacido. Con la vista nublada por las lágrimas se pone de nuevo ante el piano y consigue que el público perciba una profundidad en las versiones, una manera de tocar el piano que lo electriza. El éxito fue rotundo. Los informes del concierto que le llegan a Julián Uceda, persona entrañable que lleva la agencia de contratación de Argenta, son excelentes.

Los contratos le llueven y decide dejar la revista del Teatro Coliseum para dedicarse por completo a los recitales. Toca de nuevo en Oviedo, Gijón, Málaga, en Valencia… Realiza giras acompañando a Lilia D’Albore, Janigro. Poco tiempo después es invitado por José María Franco a tocar un concierto de Mozart con su orquesta de la que era director.

En la primavera de 1940 Argenta da un recital en el Teatro Español. Para cerrar, toca “Cuadros de una exposición”, de Mussorgsky. El éxito del concierto es considerable. Entre las personas que le van a felicitar a su camerino está el gran pianista alemán Winfried Wolf, que le dice: “toca usted mal pero tiene madera. Tiene musicalidad y temperamento y podría llegar a tocar muy bien en poco tiempo”. Wolf le indica que sería bueno que fuera a estudiar un tiempo a Alemania, pero eso significa contar con unos medios de los que Argenta carece. Después de la conversación que mantienen ambos, Wolf se conmueve ante las dificultades por las que pasa Argenta, y se despide haciéndole una promesa: Se encargará de facilitarle el camino para que ese viaje pueda realizarse.

Cuando Argenta se había olvidado ya de aquel sueño que era para él el viaje a Alemania, le llega una comunicación de la Embajada alemana: Por mediación del pianista Winfried Wolf, le conceden una beca de intercambio cultural hispano-alemán para asistir a un curso de verano que impartirá el mismo Wolf, en Postdam y Kassel.

El optimismo de Argenta y el ánimo que le ofrece, una vez más Juanita, para que lleve a cabo sus ilusionados proyectos, aunque ella se tenga que quedar con su hija en Madrid sin apenas dinero, y además otra vez en estado, le hacen tomar la decisión más importante para su futuro éxito profesional: Irá a Alemania.

En la primavera de 1941 emprende el viaje un Ataúlfo Argenta con veintisiete años.


ALEMANIA

En una de las cartas que Ataúlfo escribe a Juanita, fechada el 27 de abril de 1941, le cuenta lo siguiente: “El viaje ha sido maravilloso. Por mi parte, como si todos los días estuviese subiendo a un avión. Al llegar a casa, Wolf me dio una noticia que casi me hizo desmayar de alegría”…

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LA GUERRA

El 11 de julio de 1936 Ataúlfo Argenta, con otros instrumentistas, parte para Mondariz, en cuyo balneario pensaba actuar dos meses de verano. Allí tocan pequeñas suites, selecciones líricas, fantasías, intermedios que amenizan las horas de los conciertos, y el obligado y discreto grupo de piezas bailables…

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