Director Universal

BIOGRAFÍA

Ataúlfo Argenta

Durante la estancia de Argenta en Alemania ha sido creada la Orquesta Nacional, de la que el 7 de mayo de 1943 se nombra director titular a Bartolomé Pérez Casas, un gran músico que cuenta ya 70 años. Las oportunidades para cualquier músico son mayores que en 1939 y Argenta tiene esperanzas. Toca como solista y vuelve a acompañar a otros intérpretes: Antonio Janigro, Henryk Szeryng, Gaspar Cassadó, Victoria de los Angeles, o Beniamino Gigli. Otra vez había que multiplicar los esfuerzos.

El 31 de marzo de 1944 nace otra niña, Angelines.

Ese año trae para Argenta grandes satisfacciones. Al nacimiento de la niña tiene que añadir su reencuentro con Carl Schuricht en Madrid. El gran maestro alemán, tan entrañable amigo y buen consejero de Argenta, viene en mayo a dirigir tres conciertos a la Nacional en el Palacio de la Música madrileño. Este mismo año entra en Radio Nacional y es titular de la Orquesta de Cámara, que se forma para las emisiones hasta abril de 1946.

En 1945 gana por oposición la plaza de profesor de piano, celesta y timbres de la Orquesta Nacional. Con distintos apoyos, crea en enero de 1945 la Orquesta de Cámara de Madrid, formada con músicos de la Nacional. En Radio Nacional da dos conciertos a la semana. El propio Argenta se muestra muy satisfecho y lo confiesa en una entrevista de Antonio Fernández Cid <<Trabajo mucho, no paro un instante, pero ¿tú te das cuenta de la compensación que se me ofrece? Todos son profesores magníficos, personas excelentes, colaboradores tan llenos de afán como yo mismo…; no verás nunca malas caras, ni protestas, ni dificultades. En nueve meses llevamos más de ciento veinte conciertos>>.

125 conciertos en nueve meses. Sin embargo la vida de dicha Orquesta será breve, no así la de Cámara, que gracias a Luis Bolarque (que llegaría a ser gran amigo de Argenta) propone la fundación de una Sociedad de Amigos de la Orquesta de Cámara, lo que significa contar con unos ingresos fijos.

El 1 de marzo de 1945, en el Teatro Español, se produce la presentación de la nueva Orquesta de Cámara de Madrid dirigida por Ataúlfo Argenta. con un programa que incluía obras de Bach, Corelli, Schubert, Haydn y Mozart. Con ella da giras por toda España, ciclos en el Ateneo de Madrid, muchos instrumentistas y cantantes actúan en sus comienzos profesionales con la Orquesta y Argenta: Narciso Yepes como intérprete del “Concierto de Aranjuez” a finales del 47, María de los Angeles Morales, Carmen Pérez Durías, Pilar Lorengar, Consuelo Rubio, Toñy Rosado, Teresa Berganza; los Cantores de Madrid con José Perera.

Seguimos en el año 1945. El 4 de julio nace Fernando, su cuarto hijo.

El 11 de octubre surge la oportunidad mejor para la carrera de Ataúlfo: dirigir a la Orquesta Nacional en el Teatro Calderón de Madrid, al encontrarse su titular (Bartolomé Pérez Casas) enfermo. El programa con obras de Weber, Bach, Brahms, Debussy y Turina obtiene un éxito enorme y es reconocido por todo el ámbito musical. Regino Sáinz de la Maza comenta en ABC:  “Ha sido la Segunda Sinfonía de Brahms -sólo hace un año que la dirigió Schuricht en Madrid- la que especialmente ha hecho ver en el nuevo director sus extraordinarias posibilidades”. Siguen los conciertos y los reconocimientos.

El 31 de agosto de 1946 Ataúlfo Argenta es nombrado segundo director de la Orquesta Nacional, junto a Pérez Casas. Es la primera vez que iba a tener contacto con el Orfeón Donostiarra. Franz von Hoesslin le pide que prepare el Réquiem de Verdi para la Quincena Musical. En aquel momento, Juan Gorostidi era el director del coro donostiarra, y se inició una amistad y admiración que duraría toda la vida. Siguen los conciertos. Es invitado a dirigir la Orquesta Municipal de Valencia.

El 10 de junio de 1948 llega una nueva oportunidad para Argenta. Viaja a Londres, acompañado una vez más por su entrañable y siempre amigo Antonio Fernández Cid, para hacer su debut internacional al frente de la Orquesta Sinfónica de Londres, en el Festival de Harringay, con José Iturbi al piano, y ante más de diez mil enfervorizados espectadores. El 2 de enero de 1947 es nombrado director cotitular de la Orquesta Nacional. Da el ciclo de las Cuatro Sinfonías de Brahms. Paralelamente a su actividad al frente de la Orquesta Nacional, Argenta se había puesto al frente de las orquestas de Bilbao y Barcelona, sin olvidar la Orquesta Filarmónica madrileña, y continúa dirigiendo la de Cámara de Madrid.  Organizan una gira por España con la representación de tres zarzuelas: La Verbena de la Paloma, Agua, azucarillos y aguardiente, y La Revoltosa.

Ataúlfo Argenta posee una gran facilidad para dirigir de memoria. Pero además, su capacidad para el trabajo, fomenta este privilegio y lo desarrolla hasta grados que causan  verdadero asombro. En sus conciertos consigue que se interpreten obras que son desconocidas para el público junto al repertorio más tradicional.

Y si aquel primer concierto fue apoteósico, más importantes todavía fueron los que al poco tiempo dirigió en París. La capital francesa consideró como suyo al director español, casi desde el primer concierto. No hay que olvidar que desde el primer concierto hasta el último pasaron sólo siete años y dirigió más de 50 conciertos en Francia, la mayoría en París. Ya en su concierto de presentación con la espléndida Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio de París sucedió algo inusual por aquellas fechas en la capital francesa. Tras sonar las últimas notas del concierto, la apoteosis. Cinco salidas de Argenta, reclamado por el público. Cuando parecía que los aplausos iban disminuyendo, la orquesta se retira. Entonces, todo el público puesto en pie, reclama con sus aplausos de nuevo la presencia del maestro español. En este año prácticamente todos los conciertos de la Nacional son dirigidos por Argenta como titular, alguno de ellos compartido con un Pérez Casas que pasa ya los 75 años.

En el 48 lleva a la Orquesta Nacional a Santander para interpretar dos conciertos en el claustro de Monte Corbán, y estos fueron el antecedente que sirvieron de arranque para el Festival Internacional de Santander, por el que luchó, primero participando codo con codo con los fundadores -Riancho, Cerviá y Pérez Embid- y luego, apadrinando el festival, eligiendo como sede circunstancial la Plaza Porticada, y logrando que el Ministerio de Educación consintiera que la Nacional actuara en dicha plaza. Contrató personalmente a las orquestas, ballets, directores y solistas internacionales, que no querían venir a España por cuestiones políticas o por mera desconfianza de solvencia económica. Estuvo presente en el Festival de Sevilla, en el que NO-DO efectuó el único documento filmado de un concierto de Argenta.

En 1949 primera actuación con la Orquesta de la Suisse Romande. Muere Pérez Casas y Argenta queda como director titular único de la Orquesta Nacional. Dirige en Barcelona,Valencia, Logroño,Vitoria, San Sebastián, y por supuesto en Madrid, llegando a dirigir veintinueve programas en la temporada de 1949-1950.

El sábado 6 de mayo de 1950 actúa por primera vez la Orquesta Nacional de España en el Teatro de los Campos Elíseos de París. El crítico de ABC, Luis Calvo, escribió lo siguiente: <<Al terminar el concierto no sabía nadie lo que hacía; todos gritaban y permanecían en sus sitios. Cansados de saludar Argenta y los profesores, concedió el director, de propina, La Revoltosa. El clamor no dejó oír las dos últimas notas. Los españoles estábamos rotos, sentados, aturdidos, sin habla, llenos de emoción, mientras la sala hervía de bravos y aplausos, vitoreando a Argenta que se despedía. Desde la plataforma Ataúlfo Argenta saludó hasta diez veces>>. Al día siguiente, el no hay billetes se coloca inmediatamente. Primero el Don Juan de Strauss, luego la Quinta de Beethoven, y después el Concierto de Aranjuez, escuchado por primera vez en París: solista, el jovencísimo Narciso Yepes, apadrinado por Argenta. El teatro se venía abajo. Argenta firmaba autógrafos ante una interminable cola de personas. Eran las tantas de la madrugada, cuando a duras penas, el coche de Argenta se abría paso ante la cantidad de aficionados que le aplaudían todavía en la calle.

Después de esto le llaman para dirigir a la Orquesta Nacional de la Radio Televisión Francesa en el Festival de Burdeos. El concierto es otro éxito. Su carrera es ya imparable. A una increíble musicalidad le sigue su gran oficio, su extraordinaria sensibilidad, su considerable memoria, la seguridad, la claridad de gesto, el control que ejerce en todo lo que suena a su alrededor, su apasionamiento, su gran personalidad, y un físico impresionante hacen de él un genio de la dirección. Tanto éxito tuvo su versión de la Sinfonía Fantástica de Berlioz, en el concierto antes mencionado, que le ofrecen la posibilidad de dirigirla con la Orquesta del Conservatorio de París, y más tarde de grabarla con esa misma orquesta. Una impresionante versión que recibiría el gran premio del disco francés.

A su vuelta de Francia lleva a cabo una intensa actividad con la Orquesta Nacional de España, y otras orquestas.

Fuera de España con orquestas extranjeras ocurre otro tanto. En tan sólo ocho años, desde el 50 al 58, Argenta dirige (y sólo por citar las más importantes) de Alemania, la de Rias de Berlín, y las Filarmónicas de Stuttgart, Hamburgo, Francfort, Munich, Düsseldorf y Berlín. De Austria, la Sinfónica y Filarmónica de Viena. De Francia, la Orquesta del Conservatorio de París, y la Nacional de Francia. De Italia, la Orquesta de Santa Cecilia de Roma (con la que estrenó en Italia algunas obras de Schönberg), la de Maggio Fiorentino, la de la Fenice de Venecia y la RAI de Turín. De Bélgica, la de Amberes y la Nacional de Bélgica. De Holanda, la orquesta de La Haya. De Portugal, la Sinfónica de Oporto. De Dinamarca, la de Radiotelevisión de Copenhague. De Gran Bretaña, la Nacional escocesa, la Sinfónica y la Filarmónica de Londres. Y, de Suiza, la del Festival de Lucerna, la Ton Halle de Zurich, y sobre todo, la Suisse Romande, que le propuso como director titular para sustituir a Ansermet (ya algo mayor).

El 23 de junio de 1950 nace su quinto hijo, una niña que llamarán Cristina.

Con el éxito llega el bienestar que siempre habían soñado Ataúlfo y Juanita.

En cuanto a los festivales europeos la presencia de Argenta, a partir de este año 50, fue intensa. En España, el festival más antiguo en el que participó Argenta fue la Quincena Musical de San Sebastián. Luego vendrían Santander, Sevilla y Granada. Precisamente este último lo impulsa Argenta desde su comienzo en el año 52.
Vladimir Goldschmann y Argenta en la Plaza Porticada

En agosto de 1953 dirige el ciclo completo de las Sinfonías de Beethoven en la Plaza Porticada. Una vez concluida la Novena Sinfonía, la ovación duró cerca de quince minutos.

Estamos en 1954. Si la actividad de Argenta fue tremenda, en estos años se acrecienta. Dirige dos conciertos en Londres con la Sinfónica de Londres en esa ciudad. Al día siguiente se traslada a Glasgow para ensayar y dar un concierto. Luego sale para Edimburgo a dirigir en sus famosos festivales a la Nacional escocesa. De pronto, una llamada desde Madrid: debe ir rápidamente a Pamplona para dirigir a la Orquesta Nacional de España en un concierto especial. Al finalizar el concierto, vuelta a Londres. Toma el tren y llega de nuevo a Edimburgo, justo a tiempo de dirigir el concierto esa misma noche. La gran actividad desplegada por Argenta tiene el lado negativo del agravamiento de su salud, pero también el positivo de que su prestigio aumenta por días, que comparte codo con codo, la dirección de los grandes directores jóvenes del momento: Karajan, Giulini, Markievitch, Celibidache, o con los grandes veteranos: Schuricht, Ansermet, o Furtwängler, (con quien tiene la satisfacción de compartir las tareas directorales del Festival de Besançon).

En febrero de 1954 se publica en la revista Ateneo de Madrid un artículo titulado “Quince años de anteguerra junto a quince años de posguerra”. En el aspecto musical escriben críticos como: Federico Sopeña, Enrique Franco, Fernando Ruiz Coca, y músicos entre ellos Argenta, que tituló su escrito “La música española en el mundo”. En el artículo, al referirse a la creación de anteguerra, recuerda a Falla, Turina y Esplá, y algún otro menos importante de la época. A continuación, en el comentario de posguerra,  denuncia la situación de desolación en que se encuentra la composición española.

<<La composición musical española atraviesa su punto más bajo desde que España empezó a contar en el mundo musical con los nombres de Albéniz y Granados. ¿Causa de la crisis?, una sobre todas, nuestros compositores viven de espaldas al movimiento musical actual. ¿Nuestro puesto en producción mundial? por el momento casi nulo y lo mismo puede decirse en el campo instrumental. Nuestros procedimientos son viejos, viejísimos, y sólo queda un remedio: renovarse, y una alternativa: renovarse o morir>>.

Se realiza una campaña con recogida de firmas para expulsar a Argenta de su puesto de titular de la Orquesta Nacional de España. Todo esto provocado por algún compositor que se había visto increíblemente aludido, y por alguna persona que ansiaba ocupar el puesto de Comisario de la Música. Argenta era un estorbo para ambos.

Argenta vuelve de una gira con la Orquesta Nacional por Suiza, y se encuentra con que la campaña contra él está en su punto más alto. Piensa dimitir e irse a vivir a Suiza donde la Suisse Romande le ha ofrecido compartir la titularidad con el veterano maestro Ernest Ansermet. Pero sus amigos y sobre todo su mujer, cansada de luchar y con cinco hijos, le pide por favor que recapacite y se disculpe.

Una vez más en la historia, en este caso un músico, es el que se ve involucrado muy a su pesar en la política del régimen español; es más, fue manipulado políticamente por unos y por otros, como sucedió después de su muerte.

Argenta efectúa las declaraciones tranquilizadoras, y sus enemigos quedan desarmados.

El disgusto le lleva a un empeoramiento de su salud, pero las aguas volvieron a su cauce, y en el primer concierto dirigido por Argenta en el Palacio de la Música madrileño, al salir al escenario, el público, conocedor de aquel deleznable suceso, le ovacionó de tal manera que el director castreño no podía comenzar. Varios minutos estuvo Argenta, de espaldas al público, escuchando emocionadamente cómo aquellos miles de personas le aclamaban, y le rendían tributo de cariño y admiración.

A comienzos de la temporada de 1955 Argenta está destrozado físicamente. Se ve obligado a dirigir pocos conciertos, a compartir la dirección del Festival de Granada con Carl Schuricht, y a no estar presente en el de Santander. Con un gran esfuerzo continúa realizando algunos conciertos por España, París, Viena, Roma, y una gira de cinco actuaciones por Suiza, de donde vuelve bastante mal de salud, diagnosticándosele un acceso isquiorrectal de posible etiología tuberculosa.

Se retira de la dirección por unos meses y es internado en el sanatorio de Tablada, en la Sierra madrileña, al cuidado de dos médicos castreños de pro: sus amigos, los hermanos Zapatero. Gracias a su fortaleza física se restablece más rápidamente de lo previsto, de 56 kilos pasa a los 77 en unos seis meses.

En 1956 vuelve a dirigir. Hace una primera salida a Suiza, y el 27 de abril, vuelve al podio de la Nacional. Ese día se inserta en el programa una foto a toda página de Argenta y unas líneas en las que, entre otras cosas, se dice:<<Argenta no ha querido que finalizaran los conciertos de la Orquesta Nacional en el Palacio de la Música sin tomar contacto con su orquesta y su público. La Orquesta Nacional desea en esta ocasión rendir homenaje a su maestro>>.

A la muerte de Bartolomé Pérez Casas, es nombrado su sucesor en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. También se le otorga la Cruz de Isabel la Católica. En junio, Argenta vuelve a aparecer en el Festival de Granada con un concierto en el que intervendría como solista Yehudi Menuhin.

En 1957 la ascensión de Argenta es imparable. Todos coinciden que es un especialista en la música romántica alemana y en la música española. Duplica su actividad tanto en el extranjero como en España. Es elegido como uno de los personajes más populares por el diario Pueblo y por el Instituto de la Opinión Pública. Las ofertas se multiplican. La crítica nacional y extranjera se vuelca en elogios hacia la figura del director. Durante estos años realiza una gran labor a favor del género lírico español, fomentando y participando activamente en la grabación discográfica de las principales zarzuelas del repertorio. A ello hay que añadir sus grabaciones de música sinfónica para DECCA, Columbia y Club Français du Disque y sus grabaciones radiofónicas.

Han muerto Furtwängler, Toscanini, y Guido Cantelli. Para ocupar los primeros puestos mundiales de la dirección se perfilan ahora nombres como los de Celibidache, Berstein, Karajan, o Argenta. Son numerosos los elogios de toda la prensa europea, entre ellos el prestigioso crítico Alois Mosser, quien le compara con Toscanini.

Los homenajes hacia su persona se suceden: Comendador de la Orden de Alfonso X el Sabio, Caballero de la Orden de Isabel la Católica, Académico de Número de Bellas Artes, Hijo Predilecto de Santander e hijo Predilecto de Castro Urdiales.

Argenta tiene 44 años y es uno de los directores de orquesta más prestigiosos y cotizados del momento. En el último año ha rechazado varias ofertas para dirigir en Australia y en los Estados Unidos. Él quería cimentar primero su fama en Europa.

No sólo trabajó con las mejores orquestas europeas, sino que se codeó con los directores de orquesta punteros de la época (que él mismo se ocupó de invitar a la Orquesta Nacional) y de artistas de talla internacional. Con Argenta entra en escena una nueva generación de intérpretes que comparten cartel con otros veteranos: Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Pilar Lorengar, Narciso Yepes, Alicia de la Rocha, Joaquín Achúcarro, Marisa Robles, Gonzalo Soriano…

El 24 de noviembre de 1957 dirige en París una versión memorable del Réquiem de Brahms, con Pilar Lorengar, Kim Borg, el Orfeón Donostiarra, y la Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio de París.
Antes de volver a España, Argenta dirige en Suiza y el último concierto de ese año de 1957 lo dirige en Madrid.

Llega 1958 y con él la preparación del calendario de trabajo con su representante artístico, Marcel de Valmalete. En febrero seis conciertos con la orquesta Nacional Belga, en Roma dirigirá a la Orquesta y Coros de Santa Cecilia, en Viena, en marzo, festival Falla y el oratorio Elías de Mendelssohn, con los Niños Cantores de Viena, la Coral y Sinfónica de Viena. Grabación de las cuatro Sinfonías de Brahms con la Filarmónica de Viena. En mayo la grabación de otros discos en Palestina con la Orquesta Filarmónica de Israel. En París, otras grabaciones con la Orquesta del Conservatorio. Luego el Festival de Granada en junio. Festivales en Bélgica en julio con la Orquesta Nacional de España con motivo de la Exposición Universal. En agosto, Roma. Y la Novena Sinfonía de Beethoven con la Orquesta de la RAI de Turín y el Orfeón Donostiarra en los Festivales de Santander. En septiembre en la Quincena Musical de San Sebastián, y los Festivales de Edimburgo, etc. Y eso sin contar con los conciertos habituales al frente de la Orquesta Nacional.


LA MUERTE

Ataúlfo Argenta había dirigido 40 orquestas fuera de España, dio 720 conciertos, y manejaba un repertorio de unas 600 obras.
Los días 17 y 19 de enero de 1958 Argenta dirige el Mesías de Händel en el Monumental Cinema, con la Orquesta Nacional de España y el Orfeón Donostiarra…

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ALEMANIA

En una de las cartas que Ataúlfo escribe a Juanita, fechada el 27 de abril de 1941, le cuenta lo siguiente: “El viaje ha sido maravilloso. Por mi parte, como si todos los días estuviese subiendo a un avión. Al llegar a casa Wolf me dio una noticia que casi me hizo desmayar de alegría….

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