La Guerra

BIOGRAFÍA

Ataúlfo Argenta sobre un tren con unos compañeros durante la Guerra Civil española

El 11 de julio de 1936 Ataúlfo Argenta, con otros instrumentistas, parte para Mondariz, en cuyo balneario pensaba actuar dos meses de verano. Allí tocan pequeñas suites, selecciones líricas, fantasías, intermedios que amenizan las horas de los conciertos, y el obligado y discreto grupo de piezas bailables. Pronto da comienzo la guerra y se trasladan a Salamanca, primero, en servicios militares de retaguardia. Desde allí parte hacia a Segovia, en donde como director propietario de la emisora de Radio, trabajaba Antonio Hernández Asiaín, hermano de Eduardo, un violinista con el que le unía un lazo de verdadera amistad. Argenta realiza un curso de radiotelegrafista, del que sale nombrado, ya con destino al Ejército del frente, cabo primera. En esta situación sigue con una emisora ambulante hasta Villarcayo, donde pasa la primavera del 37. Pero ninguna de estas situaciones impiden que Argenta mantenga en lo posible la forma pianística y siga pensando siempre en su carrera. Luego, los sucesivos traslados hasta Aguilar de Campóo y Cistierna. Y por fin, Riaño, donde recibe la gran noticia: la entrada en la zona nacional de su novia el 20 de agosto de 1937.

El 13 de octubre de 1937, en la Iglesia de San Miguel, de Segovia, se celebra la boda. El Teniente Benavente, muy aficionado al piano, le empieza a llamar con asiduidad para que dé conciertos a los oficiales.

El 13 de mayo de 1938 les aguarda la peor de las situaciones. Cuando acude Juanita para estar con él esa tarde, Ataúlfo no la recibe y nadie le indica el paradero. Por fin tiene la noticia a través del Comandante Sanz, amigo personal de Argenta, de que existe una emisora clandestina que comunica y da informes al frente rojo. Han detenido al joven telegrafista Ataúlfo y es llevado a Villacastin, donde los sótanos del Ayuntamiento son su calabozo. La situación para Argenta es grave. La acusación por espionaje contra él viene avalada por una fotografía de una revista en la que figura al frente de la Orquesta de la FUE después de haber estallado la guerra. El pie de dicha fotografía habla en términos elogiosos de la colaboración de Argenta con la causa republicana y la total adhesión a sus ideales.

Argenta es trasladado a la prisión de Segovia gracias al desvelo y apoyo de Juanita. Un día enseñan a Ataúlfo la revista y el rostro se le ilumina. Él no es el director que viene fotografiado al frente de la agrupación de la FUE, aunque él la hubiera dirigido en muchas ocasiones (algo que por supuesto no dice). Pide que se lo hagan ver así a los oficiales que llevan la causa, y efectivamente, estos comprueban la falsedad de esa prueba. A los pocos días llega la orden de libertad.

Juanita, embarazada, puede viajar a Asturias, donde tiene una gran familia que reside en una granja situada en Roces, a pocos kilómetros de Gijón. Ante la inminencia del parto podrá ser atendida, y los alimentos no le faltarán, tanto a ella como a la pequeña Ana María, que nace el 14 de noviembre de 1938 y a quien Ataúlfo no conocerá hasta pasado mes y medio de su nacimiento.

Estamos ya en 1939. Dos tenientes, buenos amantes de la música, organizan conciertos en Villaviciosa de Odón, localidad cercana a Madrid, logrando permisos para que Hernández Asiaín (que estaba destinado en Toledo) y Argenta actúen juntos. Aquellos conciertos resultaron inolvidables. Ambos amigos cogieron con hambre la oportunidad de tocar obras para violín o piano solo, dúos, e incluso tríos, en los que Argenta procuraba tocar también las partes más importantes del violoncelo. Y un buen día llega la esperada noticia: La guerra ha terminado. Ataúlfo tiene que esperar hasta julio para reunirse con Juanita en Madrid, con la ilusión y la esperanza de reanudar su carrera y proyectos.

Se organizan escasos conciertos y solo la actividad musical en el extranjero, cuyos ecos llegan a través de la prensa y la radio, animan a seguir adelante. El panorama para un pianista en estos primeros años de posguerra es francamente desolador.


CARRERA Y PROYECTOS

Al terminar la guerra, Argenta inició sus conciertos de la mano del empresario Julián Uceda. El 30 de noviembre de 1939, acepta el puesto de pianista que le ofrece el maestro Jacinto Guerrero en el Teatro Coliseum de Madrid. Tiene que tocar junto con una pequeña orquesta y…

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MADRID-BÉLGICA-MADRID

En el Conservatorio de Madrid realizará todos sus estudios. Ataúlfo se examina por libre de todo el solfeo, de cuatro años de piano y tres de violín. En violín obtiene aprobado y en piano sobresaliente. Se matricula oficialmente y comienza ese año sus estudios de quinto de piano…

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