La Muerte

Ataúlfo Argenta había dirigido 40 orquestas fuera de España, dio 720 conciertos, y manejaba un repertorio de unas 600 obras.

Los días 17 y 19 de enero de 1958 Argenta dirige el Mesías de Händel en el Monumental Cinema, con la Orquesta Nacional de España y el Orfeón Donostiarra, María Stader, Norma Procter, Peter Offermanns y Otto von Rohr. Otro éxito rotundo e inolvidable para todos los asistentes a dicho concierto.

El lunes 20 de enero, Juanita sale para Suiza en compañía de su hija mayor, Ana María, para ser intervenida quirúrgicamente de la columna vertebral por especialistas suizos. Argenta las lleva en coche al aeropuerto a las nueve de la mañana y se va directamente al ensayo con su orquesta en el Teatro Real. Es el programa que se dará los próximos viernes y domingo: obras de Mozart, un concierto de Vivaldi, y la tercera Sinfonía de Schumann. Asiste al ensayo Cristóbal Halffter, que quiere estar más en contacto con el músico, con vistas al próximo estreno en Madrid de los “Dos movimientos para timbal y cuerdas”. Por la tarde tiene en su casa una entrevista con un periodista, y luego, hacia las ocho de la noche, sale para su chalet de la localidad de Los Molinos, en la sierra madrileña, para recoger una partitura que se había dejado allí olvidada.

La fría mañana del 21 de enero, martes, uno de los obreros que realizaba trabajos en el chalet descubre el cuerpo sin vida de Ataúlfo Argenta.

La Orquesta Nacional aguarda al maestro para comenzar el ensayo. Sobre los atriles la partitura de la “Renana” de Schumann. Alguien entra entonces en la sala de ensayos y anuncia: <<No esperen al maestro. Argenta ha muerto>>.

Al arrancar Argenta su coche en el garaje del chalet, puso la calefacción y esperó a que se calentara el motor. La autopsia revela la causa de la muerte: intoxicación por monóxido de carbono. Pasa la fría noche del 21 de enero en el cementerio de los Molinos.

Juanita regresa inmediatamente de Suiza, donde la despide toda la Orquesta de la Suisse Romande acompañándola hasta la escalerilla de subida al avión. Al llegar, ya está el cuerpo de Ataúlfo en su casa madrileña de Alfonso XII.

El entierro tiene lugar el día 23, en el cementerio de La Almudena.

Se suspenden las actividades musicales españolas esa semana. Son varias las orquestas europeas que dedican sus siguientes conciertos al maestro español. La Nacional belga acuerda comenzar los seis conciertos que tenía previsto dirigir Argenta, con obras de Bach interpretadas por la orquesta puesta en pie, y sin director, como haría también la Orquesta Nacional en el primer concierto sin Argenta. La Filarmónica de Viena suspende los conciertos programados con Argenta para no sustituirlo. Se cierran las puertas de los conservatorios de Madrid, París y Viena, en señal de luto.

Todos los medios de comunicación, especialmente europeos, se hacen eco de la triste noticia. La orquesta de la Suisse Romande decide apadrinar al único hijo varón de Ataúlfo, pagándole los estudios.

Se le concede a título póstumo la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, y la primera Medalla de Oro de Castro Urdiales.

31 de enero de 1958. Miles de personas se concentran en el funeral que se celebraría días después, en la iglesia madrileña de los Jerónimos. Al finalizar, desde lo alto del coro, surge la música del Coral nº 4 de la Cantata 140 de J.S. Bach, interpretado por la Orquesta Nacional de España.

Director de orquesta de talla internacional, con un gran magnetismo, simpatía, humanidad, sencillo, práctico, de figura esbelta, elegante, y un estilo interpretativo único, sólido, preciso, lleno de vida y expresividad, con un gran talento y musicalidad. Plural en todas las manifestaciones de la vida se convirtió en un ídolo de su época dentro y fuera de España.

DIRECTOR UNIVERSAL

Durante la estancia de Argenta en Alemania ha sido creada la Orquesta Nacional, de la que el 7 de mayo de 1943 se nombra director titular a Bartolomé Pérez Casas, un gran músico que cuenta ya 70 años. Las oportunidades para cualquier músico son mayores que en 1939 y…

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